En lo alto del pinar sobre San José, en el oeste de Ibiza, se encuentra esta vivienda concebida para una vida tranquila en contacto con la naturaleza. Su arquitectura blanca y sobria se atempera con materiales naturales como la piedra, la madera y el ratán, y las estancias se abren por todos sus lados a terrazas, jardines y el bosque circundante. La casa se abastece en gran medida de su propia energía y agua, y ofrece un notable grado de privacidad.
Distribución y exteriores
La vivienda dispone de unos 330 m² de superficie habitable, distribuidos en cuatro dormitorios y tres baños, varios de ellos abiertos directamente al exterior; uno cuenta con bañera exenta y ducha exterior. En la planta inferior, de unos 120 m², se sitúan un spa con sauna, un gimnasio y una bodega excavada en el muro original de piedra. Fuera, las terrazas descienden entre los pinos hacia una piscina desbordante con una zona de estar resguardada, una piscina natural de borde de arena, un bar exterior con hoguera y diversos rincones de descanso a la sombra. Más arriba se alza una casa de invitados de madera independiente, y la parcela de 19.600 m² se ha dejado en gran parte a su vegetación mediterránea.
Confort y características
La vivienda se entrega amueblada y lista para habitar, con aire acondicionado y suelo radiante en toda la casa. Funciona en buena parte con sus propios recursos: placas solares y una batería de 32 kW almacenan el sol del día para la noche, mientras que un depósito se alimenta del pozo. Existe la posibilidad de instalar una pista de pádel, y el conjunto es completamente privado, vallado y rodeado de bosque.
